En nuestra conversación anterior con Miquel Julián Vilanova, Head of Project Engineering en Aritex, exploramos la complejidad técnica que implica poner en marcha líneas de producción en el sector de la automoción. Hoy profundizamos en uno de los retos más exigentes: asegurar que cada proyecto cumpla con los estándares de calidad de cada cliente. En este ámbito, el margen de error es prácticamente nulo, y pocas empresas cuentan con la capacidad técnica y estructural para interiorizar las especificaciones del cliente. El equipo invierte meses en estudiar e interiorizar esos estándares, ya sean mecánicos, eléctricos o de programación, antes de avanzar. Un compromiso esencial que hace que el equipo de Aritex se familiarice con las particularidades de cada planta.
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Entender los estándares técnicos desde el primer momento
“Cuando empezamos a trabajar con un nuevo cliente —explica Miquel—, pedimos toda la documentación técnica disponible y verificamos si hay formaciones para integradores o proveedores. Así, desde el primer día, nos alineamos con sus estándares y trabajamos con precisión”. Si no existen formaciones oficiales, el equipo se apoya en su experiencia y en referencias de terceros. “Colaboramos con empresas que ya han trabajado con el cliente para conseguir información útil. Eso nos da más seguridad al arrancar el proyecto”, añade. Este método facilita la transferencia de conocimiento, reduce riesgos por falta de información y ayuda a evitar errores graves más adelante.
Cada fábrica es distinta, incluso dentro del mismo grupo industrial. “Las diferencias suelen deberse a decisiones locales o a cómo ha evolucionado cada planta. Aunque la base técnica es común —robots y componentes estandarizados—, las operaciones cambian entre países y ubicaciones”, dice Miquel. “A veces, una excepción se convierte en norma en una planta. Detectar esos matices marca la diferencia entre un proyecto que simplemente cumple y uno que realmente fluye”.
Un caso reciente refleja bien esta dedicación: durante seis meses, el equipo estudió y se familiarizó con el estándar del cliente, para finalmente entregar un proyecto que cumplía con todos sus requisitos, lo que validó a Aritex como proveedor.
«A nivel nacional, pocas empresas cuentan con la capacidad técnica y la especialización que tenemos en Aritex para ejecutar proyectos de esta envergadura. Aunque existen competidores a nivel europeo, las diferencias en tamaño y enfoque nos otorgan una ventaja competitiva, ya que nos centramos intensamente en cada proyecto, buscando siempre ofrecer el mejor servicio posible», detalla Miquel.
Prevenir y anticipar riesgos
En automoción, es inusual encontrar un proceso de validación temprana tan riguroso como el que aplica Aritex. Antes de desarrollar el proyecto completo, el equipo presenta una avanzadilla: un primer entregable que permite detectar errores o desviaciones en las fases iniciales. Esta práctica ayuda a alinear el proyecto con las expectativas del cliente y facilita ajustes sin generar sobrecostes por retrabajos.
“Cada equipo analiza a fondo las especificaciones y define una hoja de ruta. Presentamos esta avanzadilla para validar los puntos críticos. Si encontramos fallos, los corregimos de inmediato. Así damos indicaciones precisas desde el principio y mantenemos ese mismo nivel de exigencia hasta el final del proyecto. Detectar un cambio a tiempo puede evitar que rehagamos decenas o incluso cientos de piezas después”, explica Miquel.
En este entregable también se identifican factores que no quedan registrados en la documentación técnica, como decisiones informales o preferencias del personal de planta. “No todo está en los planos. Descubrimos detalles adicionales hablando con cliente y visitando sus instalaciones. Por eso, esta validación anticipada es tan importante”, añade.
Esta práctica, poco común en el sector, demuestra el compromiso de Aritex con una gestión rigurosa, que protege tanto la calidad como el presupuesto en todas las fases del proyecto.
Mejora continua y control riguroso
Con más de seis décadas de experiencia, Aritex valora profundamente la mejora continua. La empresa ha incorporado metodologías ágiles y se centra en potenciar las capacidades de la automatización, la eficiencia operativa y el cumplimiento estricto de plazos y calidad. “Unos avances que son claramente percibidos por nuestros clientes”, comenta Miquel.
En la gestión de proveedores, el control de calidad se refuerza con auditorías y evaluaciones constantes. “Nuestro departamento de Operational Excellence-OPEX realiza un seguimiento exhaustivo de los proveedores, lo que aporta seguridad, especialmente en fabricación, donde calidad y coste son críticos.”
La evolución tecnológica en automoción exige dominar técnicas y materiales nuevos. Por ejemplo, el uso creciente de aluminio en carrocerías requiere especialización en procesos como el remachado estructural, el clinchado y el flow drill. “Reforzamos la formación técnica interna continuamente para anticipar los desafíos presentes y futuros. Esta preparación es clave para mantener nuestra competitividad”, afirma Miquel.
Precisión y estrategia para un mercado exigente
“Las exigencias del sector nos obligan a ser extremadamente eficientes. Es fundamental establecer flujos de trabajo claros y bien definidos que permitan ofrecer un coste final competitivo, asegurando así la viabilidad y éxito en la adjudicación de nuevos proyectos”, señala Miquel.
Para lograrlo, Aritex valida desde etapas tempranas, mantiene contacto directo con planta y se adapta a cada cliente. Esta combinación de experiencia, atención al detalle y visión estratégica les permite liderar proyectos complejos en entornos cambiantes y consolida su posición como un socio competitivo, preparado para afrontar los futuros retos del sector.














