No se aprende igual en una sala de reuniones que liderando una línea de montaje a 8.700 kilómetros de distancia de casa. Tampoco se crece igual observando lo que ocurre desde fuera que viviéndolo desde dentro. David Hernández y Fermín Isabel Fernández representan el espíritu inquieto y ambicioso que Aritex impulsa a través de sus estancias internacionales de larga duración. Experiencias de entre dos y cinco años que ofrecen la oportunidad de conocer otras metodologías de trabajo, ampliar las competencias profesionales y explorar nuevas perspectivas en el entorno industrial global.
Para conocer la experiencia de dos ingenieros de Aritex que forman parte de este programa, nos sentamos a conversar con David durante una de sus visitas a la sede central de la compañía en Badalona. A Fermín, en cambio, lo localizamos por teléfono, a miles de kilómetros de distancia, en el suave invierno brasileño.
Dos trayectorias paralelas que nacen en Badalona y se bifurcan hacia extremos opuestos del mundo: Shanghai, en China, y São José dos Campos, en Brasil. Dos perfiles profesionales que comparten la convicción de que vivir otras realidades cambia la forma de entender el mundo y de aportar valor a una organización global como Aritex.
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Liderar un proyecto aeronáutico en Brasil
Fermín, Project Manager, comenzó su trayectoria en Aritex en 2022, en Badalona. Menos de dos años después, aceptaba el reto de liderar un proyecto aeronáutico en Brasil con Embraer. Hoy está al frente del proyecto eVTOL y colabora activamente con equipos de México y España.
Sus primeros días en Brasil no fueron fáciles: “Empezar casi desde cero siempre implica un esfuerzo. Buscar piso, instalarse… todo requiere tiempo y energía. Pero es algo que forma parte del viaje. Poco a poco, todo va encajando”, recuerda. La cultura local abierta y acogedora de São José dos Campos —una ciudad de cerca de 700.000 habitantes considerada el principal centro de investigación en alta tecnología, automovilismo, telecomunicaciones y aeroespacial de Latinoamérica— facilitó una rápida integración, para la que necesitó poco más de un mes. “En la oficina todos los viernes hacemos una pausa para un café con pastas, que organiza la empresa. También celebramos el aniversario de todas las personas del equipo. Son gestos cotidianos que se valoran especialmente cuando te encuentras lejos de casa”, explica.
Otro cambio importante fue la adaptación a los nuevos horarios. “Aquí se almuerza entre las 11:30 y las 12:00, lo que también me obligó a flexibilizar cómo organizo mi jornada”. Aunque el portugués se parece al español, el idioma también supuso un reto. “Al principio, las llamadas eran especialmente complicadas; prefería usar el correo electrónico porque me permitía estructurar y pensar con calma mis mensajes. Basta perder unas pocas palabras clave para descontextualizar toda la conversación. Hoy en día, ya no supone una barrera. Además, algunos compañeros hablan español con bastante soltura, lo que sin duda facilita la comunicación”, comenta.
El liderazgo cercano, el acompañamiento y el sentido de pertenencia han sido fundamentales. “Desde el primer día me sentí acompañado y apoyado”, afirma Fermín.
Trabajar en la sede de Aritex en Tianjin
David, Project Manager en Aritex China, trabaja actualmente en el proyecto de la segunda línea de ensamblaje final del avión A321 de Airbus en Tianjin. Su proceso de adaptación comenzó con desafíos tan cotidianos como aprender a usar aplicaciones de delivery de pedidos y servicios en chino. “Al principio todo resulta extraño: el idioma, la comida, la cultura… Hay una especie de misterio, un exotismo que lo envuelve todo. Pero con el tiempo te acostumbras y lo que te rodea se vuelve en algo cercano”, reflexiona David.
Lo que en un principio parecía lejano y desconocido, hoy forma parte de su día a día. “Esa normalidad te da libertad y te permite ver el mundo con una mentalidad más abierta y global”.
Profesionalmente, destaca la organización del espacio en la nueva oficina de Tianjin, donde trabajan unas 20 personas. Una distribución colaborativa que facilita la comunicación directa entre departamentos —compras, ingeniería, montaje— y que fomenta el trabajo en equipo alineado con un objetivo común. La diversidad de perfiles crea un ambiente en el que la supervisión cercana favorece el aprendizaje y el crecimiento de todo el equipo.
En cuanto a los procesos de ingeniería, David valora que la fabricación y el montaje cuentan con un seguimiento riguroso y de muy alta calidad. También valora la relación con los proveedores, a quienes considera como profesionales muy comprometidos con mantener altos estándares de calidad. Además, la figura del SQE (Supplier Quality Engineer), contribuye a supervisar directamente el proceso en las instalaciones del proveedor. Este minucioso seguimiento ayuda a garantizar la calidad y la eficiencia en todo el proyecto.
El valor de vencer fronteras
Cruzar el planeta es a menudo una excusa para encontrarse a uno mismo. ¿Quién soy cuando nada es familiar? ¿Cómo reacciono ante la incertidumbre? Tanto David como Fermín coinciden en que adaptarse también ha significado poner de su parte para conocer los códigos no escritos, aprender los rituales y abrirse a nuevas formas de pensar y trabajar. Ambos representan el tipo de profesional global que Aritex busca: personas con trayectorias sólidas, capaces de crecer en muy diversos ámbitos.
Trabajar con equipos asiáticos ha permitido que David haya descubierto el valor de la escucha atenta y la importancia de aportar indicaciones claras y concisas.
Dentro de un entorno con un liderazgo más informal y con decisiones centralizadas, Fermín ha desarrollado una mayor capacidad de escucha y flexibilidad. “Es importante comprender cómo se trabaja y adaptarse a ello. Esta experiencia te ayuda a identificar qué aspectos mejorar y qué actitudes evitar. Además, es una oportunidad para conocerte mejor y, aunque el trabajo y las relaciones fuera del entorno laboral ayudan, aprender a estar contigo mismo es también parte del crecimiento”.
Vista de la sede de Aritex en Tianjin, China.
Al ceder control para ganar visión, ambos han ido construyendo una identidad profesional más completa, resiliente e internacional. “Estar fuera, adaptarte y convivir con diferentes culturas te cambia. Empiezas a observar el mundo con una mirada más abierta y flexible, y eso se queda contigo para siempre”, cuenta David. Fermín coincide: “Aunque trabajo en un país, esta experiencia está siendo muy completa porque colaboro con equipos en Barcelona, México y Brasil. Eso me ha dado una visión más amplia de los recursos y capacidades que tenemos aquí, algo que sin duda pondré en práctica cuando vuelva. Sin duda esta experiencia está enriqueciendo mi carrera profesional”.
Cultura compartida: lo que permanece cuando todo cambia
Aritex promueve una cultura que fomenta las estancias internacionales como oportunidades de crecimiento. Cuando se pregunta qué es lo que más valoran de esta iniciativa, coinciden en que va mucho más allá de lo técnico. Para David, la experiencia “te ofrece libertad personal, amplía tu perspectiva y te permite comprender cómo abordar las tareas desde distintos enfoques”. Fermín añade: “He desarrollado nuevas soft skills y he aprendido tanto técnica como personalmente”.
Después de habitar el mundo, uno es más consciente, versátil y completo. Y eso es justo el objetivo de las experiencias internacionales en Aritex: formar perfiles que evolucionen para transformar el sector, trabajando en equipos que aprenden para crear soluciones nuevas. Desde Badalona, Tianjin o São José dos Campos, hay algo que permanece: compañerismo, conexión y la voluntad de construir juntos. Un sentimiento que David sintetiza con una expresión muy nuestra: “Fem bona pinya*”.
*Expresión en catalán: “Hacemos una buena piña”.














